Cuando queremos introducir un cambio en nuestra vida y crear un hábito, ya sea hacer ejercicio o cualquier otra actividad, nos podemos encontrar con que al principio hay una enorme motivación que nos impulsa a ser constantes pero luego, poco a poco, nos vamos desmotivando y terminamos por abandonar la actividad.

¿Cómo podemos mantener la MOTIVACIÓN

9 CLAVES

1. Empezar con objetivos fáciles de conseguir. Por ejemplo, en el caso del ejercicio sería más coherente empezar haciendo ejercicio cada dos días, durante poco tiempo y con una intensidad que esté al alcance de nuestras posibilidades. La frecuencia, la duración y la intensidad debe estar adaptada a nuestras necesidades del momento, para ir incrementando las tres variables en función de nuestros progresos y posibilidades del momento. No ser al principio demasiado ambicioso ayudará a poder mantener el ritmo marcado.

2. Trabajar nuestras creencias. Si a menudo tendemos a dejar a medias las actividades que empezamos será probable que ocurra lo mismo cuando queramos iniciar una actividad y establecer un hábito. Es por ello que debemos estar convencidas de que podemos conseguirlo, creer en nosotras mismas, visualizarlo como un reto que nos proponemos y comprometernos. El compromiso es fundamental.

3. No empieces muchos hábitos a la vez. Primero debemos asentar un hábito antes de querer instaurar otro diferente. Tómate el tiempo que necesites, ir uno a uno te ayudará a no sobrecargarte. Por ejemplo si no hacemos ejercicio, ni comemos sano, ni tenemos el control de nuestras emociones y nos enfadamos a menudo, no queramos abordarlo todo al mismo tiempo. Seamos pacientes y no nos exijamos más de lo que podemos sostener, seamos amorosas con nosotras mismas y comprensivas como lo seríamos si se tratase de una tercera persona.

El cuerpo nos guía, sólo tenemos que escucharlo y veremos que cuando establecemos un hábito que antes no estaba en nuestra vida, hay cosas que cambian y estos cambios harán que podamos emprender otras acciones, pero a su debido tiempo.

Si somos capaces de establecer un hábito, somos capaces de enfrentarnos a cualquier cosa en nuestra vida. Hemos roto unos patrones determinados para conseguir incorporar otros y eso nos da la prueba de que podemos cambiar los viejos patrones que ya no nos sirven e incorporar otros nuevos más acordes con quienes somos ahora.

4. Buscar acompañamiento, sobretodo al principio. Ese estímulo externo que te ayuda a no descarrilar hará que consigas tu objetivo más fácilmente.  El comprometerse contigo misma y con alguien es un doble compromiso que hará que esté presente en tu vida. En el caso del ejercicio sería poder buscar a algún amigo o amiga que desee lo mismo que tu. Así que aprovecha y háblales a tus amigos de tu nuevo reto a ver si se unen. Y el acompañamiento de alguien que guíe la actividad es fundamental para consolidar el hábito. Va a ser alguien que te va a aportar nuevos conocimientos, va a guiarte y a motivarte en los momentos que más lo necesites. 

5. Destinar un tiempo y un espacio para realizar la actividad. Intentar que siempre sea la misma hora y el mismo espacio nos va a ayudar a establecer el hábito. Y si además va ligado a otras actividades que realizamos cada día como por ejemplo las comidas o el levantarse de la cama por las mañanas nos va a facilitar acordarnos. Por ejemplo elegir hacer ejercicio todas las mañanas antes de tomar la ducha.

6. Visualiza tus logros. Ser conscientes de nuestros logros. Saborear la satisfacción que nos produce. Felicitarnos y celebrarlo.

7. Pensar para qué quiero instaurar ese hábito y tenerlo presente antes de empezar la actividad. ¿Para qué quiero hacer ejercicio? Para dedicarme tiempo de calidad, para sentirme más flexible y relajada, para sentirme más fuerte, para conocerme mejor,…

8. Organizarse y priorizar. Una de las principales dificultades es la falta de tiempo, y es probable que abandonemos la actividad porque no llegamos a todo. Aquí es importante organizarse y priorizar y en caso de tener que abandonar una actividad, intenta que no sea el hábito que estás intentando incorporar a tu vida.

9. Detecta cuales son tus dificultades y haz adaptaciones.Cuando eres consciente de tus dificultades es más fácil buscar una solución. Si hacer deporte después de comer te da pereza busca otra franja horaria en la que te sientas con más energía.

Y si te cuesta asentar el hábito… no pasa nada, sigue intentándolo. Pero sobretodo, no te culpes, no te frustres y sigue caminando. No hay fracasos sino aprendizajes.

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